13 may 2009

EL REINO DE LOS CIELOS

EL REINO DE LOS CIELOS

La luz de vuestra propia comprensión hará brillar la naturalidad de lo sagrado y para convertirse en luz para sí mismos, debéis ver y comprobar por experiencia propia que todo intelectualismo de la mente siempre tiende a la abstracción, especulación y conceptualismo, oscureciendo así la luz de la percepción-intuición, que es básicamente necesaria en la vida del autoconocimiento y en el consecuente diario vivir.

Todo lo que necesitáis es de la riqueza de vuestra vida interior, de modo que podéis descartar el auxilio del conocimiento y del intelecto, ya que la Mente solo puede ser comprendida por la mente… sin intermediarios. Para captar esto, lo que significa vivir tu Naturaleza Original, o sea, tu Reino de los Cielos Interior, necesitas de una profunda percepción-intuición, pues solo ella puede penetrar la Verdad que esta dentro del Vientre de la auto-naturaleza y de la vida.

Ver a través de la percepción-intuición, es no juzgar ni analizar un hecho, un objeto, un pensamiento, puesto que al juzgar un hecho te ves como algo separado de lo visto, lo cual crea dualidad inconciente y con ello el consecuente conflicto interior. Ver es tornarse consciente de sí, Ver es una acción activa que implica el concepto dinámico en donde estas fusionado con ello. En definitiva, Ver es el resultado de carecer de pedestal donde sustentarse, sostenerse y mantenerse a través del intelecto.

Debemos tomar consciencia que existen tantas clases de ataduras como de apego. Cuando intentamos alcanzar la pureza o la perfección, creamos “una forma y estamos atados-apegados a la pureza y la perfección”. Por la misma razón, cuando nos apegamos a la acción, estamos atados a la acción, cuando nos atamos a la contemplación nos apegamos a la contemplación, cuando nos apegamos a la meditación estamos apegados al meditación, cuando nos apegamos a la medianidad estamos esclavizados a la medianidad, cuando nos atamos a la oración, estamos apegados a la oración. Por mas excelentes que sean los meritos de estos ejercicios espirituales, inevitablemente nos conducen a un estado de esclavitud en un sentido u otro. En esto no hay emancipación. De modo que todo sistema espiritual serio y verdadero debe enseñar (por medio de métodos, técnicas o intentos) a liberarnos absolutamente de todas las formas de esclavitud, lo cual incluye cuando hablamos de Ver, Observar, Estar Alerta, Mirar dentro de nuestra naturaleza (Mente) porque esta visión tiene también una forma de atadura sobre nosotros, sobre todo si lo consideramos un estado especifico de consciencia.

Mientra nuestra forma de Ver sea “algo que estamos viendo”, no es Visión Real. Solo cuando nuestra forma de mirar sea una no-visión, o sea, cuando el Ver no sea un acto premeditado por la voluntad del observador circumcripto al recuerdo del ejercicio de mirar, ese es el Ver dentro de nosotros mismos. Paradójicamente seria: cuando ver es no-ver, eso es la visión real; cuando oír es no-oír eso es la audición real. Esta es la percepción-intuición de la sabiduría; con esta percepción intuición vives el reino de los Cielos Interior, lo cual es tu Naturaleza Original y la sabiduría.

Las afirmaciones: el reino de los cielos esta en vuestro interior y debéis morir para renacer a la vida eterna, es “no ser cosa alguna”, o sea, es “ser nada” (Esto significa que, no se es cosa alguna en relación a lo que en este mundo y su diario vivir significa ser algo). El Reino de los cielos es la Auto-Naturaleza Original, es la Esencia del Ser, es el Vientre de la Naturaleza, es la Sabiduría y la Verdad Ultima; es la Realización del Auto-Conocimiento. Para experimentar todo ello, es necesario el morir tal como eres porque tal como eres solo tiene sentido este mundo de multiplicidades, no la Esencia que es Una.

La visión, la percepción, la experiencia del Reino de los Cielos Interior, es la Iluminación en este reino de diversidad a través de la luz de la sabiduría, de modo que lo importante y trascendente en la espiritualidad no son los milagros, las profecías, las técnicas, ni las disciplinas o las creencias, sino la auto-realización de la autonaturaleza, porque sin ella solo existe intelectualidad y dogma sobre la espiritualidad, pero ninguna realización. El cielo lo podemos ver pero no lo podemos poseer, tener, conservar, tocar, ostentar o beneficiarse con él ni hacer especulación alguna; es el vacío absoluto que queda mas allá del mas allá… pero esta ahí.

La sabiduría es uno de los tópicos de la vida espiritual, los otros son la dignidad solitaria (ser honesto con uno mismo) y las técnicas: meditación, desenvolvimiento mediúnico, yoga, oración, etc., depende que hallas elegido. A estos tópicos en el transcurso del tiempo se le agrego la disciplina y en ese lapso ellos se convirtieron en tópicos individuales en donde el predilecto por las escuelas espirituales y religiones organizadas paso a ser la disciplina y a continuación la técnica, pero por la ausencia de realización de los líderes se aparto la sabiduría, la cual es la única cualidad y poder con el que se puede indagar y penetrar el Reino de los Cielos Interior, o sea, dentro de la naturaleza del propio ser, lo que significa la verdad misma percibida-intuida, de modo que esta separación entre técnica espiritual y sabiduría se ha convertido para el ser humano en algo realmente trágico porque transforma y rebaja a la espiritualidad al especulativo estudio de la otra vida, al intelectualismo esotérico, a la especulación teológica, al dogma, al terrorismo espiritual y su consecuente chantaje de consciencia.

Es innegable que la sabiduría liberada a si misma perdió su profundidad, pues fue identificada con sutilezas relacionadas con intuiciones externas (profecías, visiones del futuro, poderes, especulaciones sobre la vida después de la muerte, filosofías, teologías, teorías, dogmas etc., etc) aislándola del auto-conocimiento, con lo que surgieron las síntesis intelectuales que pasaron a manejar conceptos y análisis, dando como resultado todo tipo de doctrinas, cultos, creencias con sus consiguientes escuelas espirituales y religiones organizadas.

Occidente quedo apegado a las facultades supernaturales del Mesías que la tradición y la cultura adopto (lo cual no es culpa del Mesías); los rebeldes a esto optaron por ser filósofos, dialécticos, lideres intelectuales o gurúes profetas. Oriente se apego a la meditación o a la concepción intelectual de la sabiduría definiéndola como una visión dinámica dentro de la verdad. Podemos decir, por lo tanto, que Oriente y Occidente, quedaron apegados al ritualismo, la disciplina y la técnica, mientras que la búsqueda del Reino de los Cielos Interior, el Ver dentro de la Naturaleza, el Auto-Conocimiento, o sea, la Sabiduría, fue relegada y finalmente desterrada del mapa espiritual.

Tanto en Oriente como en Occidente se aboga por la creencia y el culto a la personalidad primero, luego la técnica y el desarrollo de los poderes supernaturales, después por la intelectualidad filosófica que terminan conformando la doctrina y se termina recordando, como pariente muerto, a la desheredada sabiduría. No se comprende que la técnica es la sabiduría y la sabiduría es la técnica. Cuando la sabiduría es genuina la siguen todo lo demás. Cuando esta relación de identidad -entre sabiduría y técnica- no se capta, no hay emancipación.

La técnica que se utilice debe servir para no apegarse a la mente, no apegarse a la pureza o perfección, no apegarse a la creencia ni al culto de la personalidad, no atarse a la acción o a la contemplación quietista, no apegarse al intelecto o a los poderes supernaturales, de modo que la técnica gemela de la verdad es no hallarse obstruido o limitado por nada, lo que es igual a, morir para renacer a la vida eterna y ello es alcanzar la Verdad del Budha y del Cristo por nosotros mismos.

Las pasiones, las ilusiones, los deseos, las ambiciones, se alzan contra la iluminación. Este es el clásico modo dualista de ver las cosas, lo que significa que, si estos opuestos no son iluminados por la luz de la sabiduría, de manera que se una el abismo existente entre ambos, no hay comprensión del vivir ni de la vida. Lo central consiste, por lo tanto, no en reprimir, suprimir o restringir el pensar en las cosas buenas o malas, sino dejar que la mente se mueva tal como es en sí y cumpla sus inextinguibles funciones, porque todo intento de conseguir la luz, a cambio de reprimir o disipar la oscuridad, crea dualismo y ello, innegablemente, no puede llevarnos a la comprensión de nosotros mismos.

Cuando dividimos la técnica de la sabiduría, el pensar del silencio, la contemplación de la acción, se hace inevitable que no terminemos apegados y esclavizados a lo que elegimos y que ello se convierta en la barrera que no nos permite alcanzar el Reino de los Cielos Interior. También se convierte en cadenas esclavizantes el intento de aniquilar represivamente el dualismo, la división, la distinción. O sea, técnica y sabiduría están indisolublemente unidas.

El Reino de los Cielos es autoconocimiento que puede ser experimentado, de modo que no es mero ser sino conocer, significando esto que, debido al conocimiento mismo ello es: conocerse es ser y ser es conocerse. La naturaleza se refleja por sí misma, lo cual es auto-iluminación, nuestro Reino de los Cielos Interior que debe ser traído a la luz por la sabiduría que nace de la percepción-intuición y ello es iluminación.

La sabiduría es el Uso que se le da al Reino de los Cielos, lo que nos permite liberarnos del error que son la ambición, los deseos y las pasiones. ¿Se puede reconocer al Reino de los Cielos? Ello es posible porque Reino de los Cielos es autoconocimiento. El reino de los Cielos es la Esencia de nuestra naturaleza y la Esencia tiene sentido por su uso, puesto que la esencia sin su uso es inexistente. Las piernas son inexistentes hasta que empiezas a caminar, el uso es quien le da la existencia. El paralítico es la prueba de este ejemplo.

El Reino de los Cielos “no es Algo” que pueda reflejarse en nuestra consciencia así como la montaña se refleja en un lago. No existe tal “Algo” en el Reino de los Cielos, puesto que ese “Algo” en el Reino de lo Cielo es el Uso, fuera de ese Uso no hay Reino de los Cielos.

Los métodos, doctrinas, creencias y técnicas proponen; la mente en blanco, limpieza de los pecados o el pago del karma, lo que se transforma en la dificultad para ir mas allá de la tranquilización de la mente, lo cual sirve para llegar apenas a la etapa de quieta contemplación, convirtiéndose en conformismo quietista, donde lo máximo puede que concluya en éxtasis, en auto-absorción, en suspensión temporaria de la consciencia. En todo esto no hay, ni conocimiento de si mismo, ni captación activa del Reino de los Cielos, ni función espontánea del mismo, ni Visión alguna dentro del Reino de los Cielos. Estas propuestas nacen de las escuelas espirituales organizadas y religiones tradicionales donde sus lideres, por ausencia de realización, no perciben que la creencia, la doctrina, los métodos y las técnicas, divorciadas del autoconocimiento y, por lo tanto de la sabiduría, se transforman en el arte de esclavizarse con cadenas auto-inducidas, que son una construcción artificial que imposibilita y frenan el camino hacia la emancipación y, por lo tanto, hacia el Reino de los Cielos.

El conformismo, que da la quietud de la mente, se confunde con la Realización porque la meta propuesta supone que la mente en blanco lo es todo o el pago del karma es suficiente, de modo que ello arrastra al practicante al abismo del conformismo por la ausencia de conflicto y confusiones en el pensar, confundiendo este estado de tranquilización, con la conquista de realización del Reino de los Cielos, cuando ello en realidad es nada mas que mantener vigilancia sobre el pensar. Es obvio que una mente sin culpas ni condenas seduce a cualquier ser humano y lo persuade a que ello es la realización de la Naturaleza Original, cuando en realidad no es otra cosa que quietismo, conformismo, por la suspensión temporaria de la consciencia pero no realización alguna, despertar de la sabiduría, iluminación o haber penetrado el Vientre del Reino de los Cielos.

El Reino de los Cielos, o sea, nuestra autonaturaleza halla su propio ser, su propia esencia, cuando se Ve así misma, y esa Visión tiene lugar mediante la sabiduría de la percepción-intuición. Pero como la sabiduría que fluye de la percepción-intuición es otro nombre que se le da al Reino de los Cielos, cuando este se ve así mismo fuera del reino de los cielos no hay sabiduría, o sea, cuando nos separamos de lo que estamos observando, de lo que nos esta aconteciendo y lo miramos como algo ajeno a nosotros, no estamos Viendo, estamos analizando. La Visión es comprensión, es experimentación, lo que es: sentir en el propio corazón y experimentar en la propia Mente.

La meditación es el Cuerpo de la sabiduría, la sabiduría es el Uso de la meditación. La meditación y la sabiduría son inseparables, no os engañéis pensando que la podéis separar. Cuando utilizas la sabiduría, la meditación esta en la sabiduría, cuando asumes la meditación, la sabiduría esta en ella. Cuando se comprende esto la meditación y la sabiduría van de la mano en la práctica del diario vivir. Esto es como la luz y la lámpara; si no hay lámpara no hay luz, si hay lámpara hay luz. La lámpara es el Cuerpo de la luz y la luz es el Uso de la lámpara. Aunque lámpara y luz la denominemos de diferentes maneras son una sola cosa. De esta manera debéis entender técnica y sabiduría, meditación y Reino de los Cielos, Reino de los Cielos y sabiduría, Naturaleza Original y Reino de los Cielos, Visión y Reino de los Cielos.

Si afirmamos que solo hay técnica cuando la estamos ejercitando y que este constante ejercicio nos llevara a la sabiduría cuando la dominemos por completo, lo que realmente estamos haciendo es una completa separación [que crea el inevitable dualismo y el consecuente conflicto] entre técnica y sabiduría, entre sabiduría y meditación y ello hace inalcanzable el Reino de los Cielos, puesto que el Reino de los Cielos es Meditación y Sabiduría.

Si nos paramos, nos sentamos, nos acostamos, caminamos o charlamos, la meditación debe estar siempre presente porque ser es ver y ver es actuar. Reino de los Cielos sin Ver ni Actuar, no existe; y si existiera ¿Cuál seria su sentido y utilidad? Ninguna ¿verdad? Seria el nihilismo por el nihilismo puro, el quietismo por el quietismo mismo. La meditación, la sabiduría, el Reino de los Cielos, no es quietismo, nihilismo, ni tranquilización, sino que acción, movimiento, realización de actos, visión, pensamiento, audición, recuerdo, de modo que la meditación se logra cuando no se la practica para alcanzar sabiduría o Reino de los Cielos, o sea que, la luz que ilumina el Reino de los Cielos es la sabiduría y su inmutabilidad es la meditación.

El movimiento de la mente desde el infierno personal hacia el Reino de los Cielos Interior, es de los mayores misterios que tiene la religión, la espiritualidad y la filosofía, porque este mundo de contradicciones, dualidades y opuestos, se presenta ante la mente como la cárcel de la cual es imposible escapar y entrar en un reino donde todo esto se funde, de modo que, la comprensión de este mundo de opuestos a fin de Ver dentro de la Esencia misma del Reino de los Cielos, es una imposibilidad absoluta para la mente humana y su intelecto, lo que significa que la única opción posible es: experimentar ese Reino de los Cielos por uno mismo.

EL ESPIRITU DE INDAGACIÓN

EL ESPÍRITU DE INDAGACIÓN

 

        En el instante de la iluminación no hay cielo, Mesías, maestros, santos,  demonios, frío, calor, ni mente que trata de captar algo, ni la misma iluminación que se apodera de la mente. Todo se desvanece en la consciencia, todo es Cielo, Vacío, Infinito, de modo que lo único que reina es la soledad y el silencio… ¡que es un trueno!

        ¿Se permanece en ese estado? No, despiertas de él y nuevamente están ahí los cielos, los demonios, el frío, los Mesías, los santos, los maestros, el calor y la mente, pero abruptamente tienes una nueva visión y, por lo tanto, una nueva y resucitada vida totalmente nueva.

        El no estar satisfecho con la mera erudición te lleva a querer captar algo interiormente, de modo que ansias indagar en la verdad recóndita de tu alma para obtener paz y felicidad. Pero si deseas apoderarte del alma, al final se derrumban todos tus esquemas, todo lo que tu crees que es tu ser, y en ese estado alcanzaras la unión de tu existencia individual con el todo.

        El arte de la iluminación es que el Dhamapada, el Coran, el Talmut, la Biblia, los Sutras y los Evangelios, broten surjan y nazcan de tu propio ser.

        No te decepciones mientras buscas porque nada encuentras, pues contra mas tiempo pasas buscando, la vida te va revelando que es en vano el intento de captar intelectualmente la Verdad Final. Ello te lleva a saber por ti mismo que no comprenderás ni la vida ni tu vivir por medios verbales ni análisis intelectuales, pero no cedas en perseguir tú auto-realización, puesto que ello acelerara tu perturbación mental [lo que te hace bagar en tu peregrinaje espiritual tras el intento de atrapar en tu oscuridad cualquier cosa que apresen tus brazos intelectuales] y en la máxima expresión de dicha locura es cuando puede acontecer.

        La intensa aplicación mental, más la agitación espiritual y la vana búsqueda de la verdad, es lo que te conduce inexorablemente a la crucifixión que se expresa en la crisis final donde el intelecto se muestra inservible para acumular más ideas confusas, rutas de evasión, , matices sentimentales o victimización emocional, de modo que el enjambre mental creado por el intelecto cede ante LA-LO(cura), no teniendo otra opción que desenredar con la percepción-intuición la madeja y, recepcionar un nuevo y armónico orden.

        El fuerte deseo de auto-trascendencia lleva por sí mismo al practicante espiritual a ir más allá de todas las limitaciones que le son impuestas, ya sea como ser social o ser individual, lo cual abre el camino hacia la conmoción final, que se sitúa en una región desconocida para la mente y que le llamaremos iluminación.

        La iluminación te revelara el Reino de los Cielos Interior, el Vacío de la Existencia, lo cual comprobaras que no es producto de ninguna reflexión intelectual ni una antojadiza conclusión teológica sino simplemente la declaración de una percepción intuitiva directa en la que la mente capta la Naturaleza Verdadera de la Existencia sin la intermediación de la lógica.

        Si solo estudias, especulas, charlas sobre espiritualidad, asistes a clases de esoterismo o de la Nueva Era, es obvio que jamás descubrirás ni advertirás  que toda la realización espiritual no es más que percepción e intuición profunda que se basa en la experiencia y que no es producto del análisis de libro sagrado alguno ni de abstracciones o especulaciones simbólicas. El camino hacia la verdad no tiene atajos.

        Lo que escuchemos, leamos o pensemos sobre la comida, ni la simple visión de una olla repleta de manjares o de un campo sembrado con todo tipo de víveres, dejara satisfecho al hambriento, sino que la ingestión real.

        Lo que conduce a la iluminación no es la disciplina, la adoración, el culto a la personalidad, la creencia, la penitencia, el dogma, la obediencia, el temor, sino la búsqueda de algo que vence las contradicciones y une los hilos enmarañados en una sola línea y que da paz y armonía, de modo que ante la experiencia espiritual de la iluminación nada puedes planear por medio de métodos, técnicas o disciplinas, puesto que ello depende del espíritu de indagación y del logro de la percepción-intuición.

        La búsqueda intensa y sin desmayos es la fuerza conductora de la consciencia espiritual. Pedid y se os dará, buscad y encontrareis, golpead y se os abrirá. Esta es la percepción práctica que conduce a la experiencia espiritual máxima: la iluminación.

        Todo el camino espiritual esta ceñido e infectado por la inevitable investigación intelectual de la Verdad Ultima que el intelecto fracasa en satisfacer. El buscador es impulsado a bucear cada vez mas hondo, debajo de las aguas de la consciencia empírica. El buscador es asediado por dificultades pues no sabe como ni donde bucear, lo cual profundiza el completo desconcierto en cuanto a como seguir, hasta que de repente abrupta y súbitamente choca -de algún modo- contra algo que le abre un nuevo campo de visión.

        La mente que busca es incomodada al extremo a medida que prosiguen sus esfuerzos infructíferos, pero cuando se eleva a un centímetro por sobre su obsesión inquisidora, se quiebra y explota, y toda la estructura de la consciencia asume un aspecto totalmente diferente. Meditación-búsqueda, meditación-indagación, meditación-maduración-meditación y finalmente el CUM del Big-Bang de la explosión. Así sucede y procede la experiencia.

        El buscador debe concentrar toda su energía mental en el esfuerzo de salir de este impasse mental dentro del cual fue conducido. Como el intelecto demostró ser incapaz de lograr este fin, el buscador trata de encontrar otra herramienta y otro poder que lo ayude. El intelecto sabe como introducirlo en este callejón sin salida, pero es especial y singularmente incapaz de sacarlo de el.

        Es innegablemente obvio que el buscador no conoce la ruta de escape, pero debe salir por algún medio, sea bueno o malo. Llego al final del agujero de gusano y ante él se abre un oscuro abismo. No hay luz ni algún poder especial que le muestre el camino posible para cruzarlo, pero tampoco tiene consciencia de otra ruta que lo haga volver. Esta simplemente obligado a seguir adelante. O sea, no tiene otra opción mas que saltar: hacia la vida o hacia la muerte. Queridos amigos, tengo una preguntita ¿Qué van a elegir? Bueno, en realidad eso es un asunto de ustedes y muy personal; por ahora sigamos. Su sensación es que esto significa muerte segura, pero siente que no es posible seguir viviendo así. Esta desesperado y a pesar de todo algo lo retiene: no puede entregarse a lo desconocido.

        Cuando se alcanza esta etapa de meditación, cesa todo razonamiento abstracto; pues ya no están de acuerdo, ni se ponen de acuerdo, ni contrastan el pensador y el pensamiento: todo su ser es el pensamiento mismo. De aquí en más no se puede describir el estado de la consciencia en términos lógicos. Solo que de aquí en mas comienza un nuevo mundo de experiencias perceptivas personales que la podemos sintetizarlas al designarlas como: salto al vacío sin fondo.

        Ha de comprenderse cabal, total y claramente que todo este periodo de incubación de LA-LO(CURA) [a causa de nuestra investigación sobre nuestra relación de la existencia con nuestra vida individual] desde la indagación hasta la iluminación propiamente dicha, no es de quietud pasiva sino de esfuerzo intenso, en el que la consciencia integra esta absorta en un solo punto. Hasta que la consciencia integra gane realmente este punto, sostiene una ardua lucha contra todas las ideas intrusas.

        La atención unidireccional se concreta cuando el mecanismo interior está maduro para la catástrofe final. Aquí tiene lugar una percepción-intuitiva en su forma más pura y simple, la cual no esta manchada para nada por el análisis intelectual ni la reflexión conceptual.

        El practicante del auto-conocimiento frecuente y permanentemente esta perplejo con respecto a que hacer consigo mismo, de modo que es en este preciso momento cuando necesita la guía de alguien que ya allá pasado por esta experiencia, puesto que de seguir en esa ensalada rusa de conflicto, confusión, desconcierto y maraña mental, buscara alguna distracción o entretenimiento con la finalidad de evasión de dicho estado, lo cual puede terminar desastrosamente con un enjambre superior a la ensalada rusa anterior. La otra posibilidad es que su experiencia se confunda antes de alcanzar la madurez plena, ya que como los yoghis, los médium y miembros de la Nueva Era, puede contentarse con una etapa intermedia [la cual involucra el conformismo e indiferencia] que asocia y confunde por ignorancia, con la finalidad. La experiencia final debe enfocarse en conjunto como un suceso trascendental, puesto que esta más allá de la psicología, filosofía, teología, doctrina religiosa o sistema ecléctico especial.

        Si la consciencia espiritual no irrumpe en el estado de iluminación, podemos decir que la intensificación no alcanzo su punto supremo, porque cuando esto se produce, no queda otra salida que llegar al caracu medular, al noúmeno original, al orgasmo final con la vida: la iluminación.

        En el dominio de la espiritualidad lo más importante es mantener un espíritu de indagación tenaz porque cuanto mas fuerte es el espíritu de indagación, mayor será la explosión consiguiente. En verdad no hay iluminación cuando no hay espíritu de indagación, por lo tanto, empezad indagando [observar, estar alerta, mirar sin juzgar] todo tu pensar, porque cuando quien indaga y lo indagado se fusionan logran una gran iluminación.

        El indagador no es otro que la Mente y para averiguarlo han de abandonar todo lo que acumularon en forma y modo de erudición, intelección, conocimiento y creencia, abocándose a observar y estar alertas para ver ¿Quién es el que piensa? ¿Quién es el que desea? ¿Quién es el que cree? ¿Quién es el temeroso? Este espíritu de indagación ha de afirmarse hasta un grado supremo, pero no trates de razonarlo, ni asumas un estado de mera pasividad para que la iluminación llegue por si misma, como tampoco permitas que las ideas discriminativas se afiancen en tu mente. De este modo si la practica, esfuerzo y búsqueda son constantes, sin permitirse evasiones, distracciones, brechas, interrupciones ni diversiones, vuestra meditación madurara naturalmente y, como consecuencia de ello, vuestro espíritu de indagación será llevado a la crisis inevitable. Luego veréis y comprenderéis por vosotros mismos que el reino de los cielos y el infierno, los santos y los pecadores, son meras descripciones de teólogos charlatanes y que desde el principio no hay nada que requiera explicación ni comentario de charlatán alguno y que además tu Mente, tu Esencia Original, lo que Realmente Eres, no es algo que pertenezca al reino de la consciencia empírica-interlectiva y, por lo tanto, no es objeto de entendimiento intelectual, lo que significa que en cuanto a la Verdad Ultima no hay siquiera una sombra para soñarla. 

30 abr 2009

EL MANIFIESTO COMUN DE LA ILUMINACÓN

EL MANIFIESTO COMÚN DE LA ILUMINACIÓN

 

        Para alcanzar la iluminación se hace imprescindible la más alta resolución y la más vigorosa pasión.

        ¿Cómo se encuentra y acontece la iluminación? Se encuentra después de una sobresaturación de sobredosis de espiritualidad que provocan los largos periodos de meditación, indagación, cuestionamiento, investigación, oración, suplica, desespero, ansiedad, obsesión, alerta, observación y CUM. Después de todo este enjambre de confusión y sin sentido de búsqueda de uno mismo y lo inconmensurable, lo sagrado, la verdad, Dios: ella acontece; pero es inevitable que no pases por este infierno que solo contiene confusión, temor y miedo… ¡antes de que ella se manifieste!

        Es obvio que los hombres de sabiduría, virtud, pasión y fortaleza interior inferior, no pueden comprender, realizar ni alcanzar la iluminación. Ella solo esta reservada para los seres de gran resolución: temerarios, atrevidos, osados, audaces, imprudentes, intrépidos y decididos. Esta alta resolución y pasión por la verdad los empuja a la búsqueda de la comprensión de si mismos y de lo que es; sea lo que ello sea.

        La iluminación al encontrarse por encima de todo ritualismo, creencia, erudición, dogma, espiritualismo, adoración y mero filosofar, da al iluminado la comprensión del poder que contiene todo aquello que depende de sí mismo sin necesidad de agregados, dependencias o posesiones; materiales, sentimentales o intelectuales, puesto que la practica de la espiritualidad consiste en abandonos. ¿Qué hay que abandonar? Precisamente todas las posesiones que sujetan a la mente a la consciencia relativa, a la dependencia, al amoldamiento, y que como consecuencia agrandan y alimentan el miedo y el terror, o sea, el buscador debe zambullirse dentro de su mundo interior (su mente) y ver la razón que sujeta al deseo y a la ilusión de todas estas miserias transitorias.

     Esta practica lleva a que se torne mas honda y profunda la auto-percepción lo cual ayuda al vaciamiento de todo el contenido intelectual que oprime y encarcela a la mente en definiciones, moldes y argumentos que terminan por construir una vida chata, limitada, arrogante y encerrada en si misma por la eterna custodia que ese mundo de deseo, ilusiones y posesiones contiene, lo que se convierte en la vida individualista y egoísta que tenemos. El ahondar y profundizar en la auto-percepción nos facilita abrirnos y entregarnos a lo desconocido para que nos visite y haga brotar en nosotros la flor espiritual que perfuma el cosmos entero.

        La totalidad de la espiritualidad es la iluminación. La espiritualidad no existe sin iluminación, sin iluminación no hay espiritualidad. La espiritualidad comienza con la iluminación y ello abre las puertas al aprendizaje eterno, lo que significa que la espiritualidad termina concluyendo en la eterna maduración de la iluminación, o sea, cuando no hay iluminación no hay espiritualidad, de modo que la iluminación es la medida y todo el sentido de la espiritualidad.

        La iluminación es el despertar de la sabiduría que tiene una cualidad puramente perceptiva-intuitiva, lo que despierta el campo de la totalidad de la consciencia, separando y alejando así a la mente del campo común del pensar obsesivo, imitativo, reiterativo que sustenta en el diario vivir cotidiano, y ello hace a la iluminación una experiencia interior única e incomunicable.

        La iluminación es la restauración de la base de la consciencia, o sea, es retornar al hogar sacrosanto, es ser como los niños, es el renacer a la vida eterna, es limpiar el polvo del hogar, es eliminar las maculas adquiridas por el pensar erróneo e ilusorio, en definitiva es el descenso de la gracia divina sobre el hombre. Pero para que esto acontezca, no olvidéis por lo que debes pasar: largos, extensos e interminables periodos de meditación, oración, CUM, indagación, cuestionamientos, observaciones, alertas, sobre uno mismo y LA mente con el consecuente sufrimiento producido por el pensar obsesivo.

        La iluminación es la súbita explosión del big-bang interior con la consecuente eclosión, manifestación, revelación y el consiguiente nacimiento de la comprensión que capta la desconocida percepción intuitiva, revelando y transmitiendo el iluminado toda la luz que trasluce y tiene la sabiduría.

        Caminamos apoyados en las muletas del razonamiento, lo que nos lleva a que cuando no comprendemos algo, nos enfrasquemos en la búsqueda de soluciones que suponemos el pensamiento nos puede dar, pero nunca nos detenemos en el silencio para desvanecer el problema, puesto que nuestra ignorancia no nos permite ver que no hay nada que solucionar.

        El camino espiritual no consiste en llenarse de ideas para intentar conocer, consiste en vaciarse de ellas para encontrar y comprender.

        Todos poseemos la Gran Verdad de la Vida: solo ve, observa, está alerta y mira dentro de tu propia mente y vuestro propio interior, que vuestra propia inteligencia os revelara y demostrara que esta por encima de todas vuestra opiniones, argumentos, teorías, dogmas, doctrinas y creencias.

        La espiritualidad es el propio camino del vivir, no impone creencias ni dogmas, simplemente señala el camino que te conduce a la experiencia personal de la iluminación, lo que significa que la real espiritualidad se encuentra libre y mas allá de todo limite religioso y en ello esta su simplicidad, ya que la verdadera espiritualidad no rechaza ni afirma verdades absoluta, ella investiga, indaga, inquiere, duda, lo cual nos lleva a liberarnos de todos los espejismos mentales, propiciando así un auto-aprendizaje que nos conduce hacia la auto-realización.

        La espiritualidad no consiste en buscar o seguir al Buda o al Cristo, consiste en seguir y buscar lo que ellos buscaban. El camino (que eres tu mismo) es donde se encuentra a Verdad Suprema, que puedes vivenciar al silenciarse tu intelecto lo que permite una profunda percepción de la esencia de las cosas, experimentando luego el equilibrio existente entre tu cuerpo, tu pensar, tu sentir, tu actuar, o sea, una experiencia con la esencia que habita en tu cuerpo.

        Para encontrar la iluminación se necesita imprescindiblemente de la dignidad solitaria, la iluminación se alcanza cuando uno tiene esa dignidad solitaria, lo que se traduce simplemente en no mentirnos mas a nosotros mismos. Es obvio que para evitar el auto-engaño debemos ser serios con la vida, con nuestro vivir, con nosotros mismos, con lo que nos sucede. La dignidad solitaria es imprescindible ya que el auto-conocimiento y por lo tanto la sabiduría, no puede ser dado ni enseñado por libros, palabras, símbolos, rituales o por otro, de modo que si no adquirimos esta dignidad solitaria, jamás podremos profundizar nuestra percepción-intuitiva ni la auto-reflexión.

        Es precisamente esta dignidad solitaria la que te lleva al hartazgo, a sentirte rebozado, sobrepasado, excedido en tus límites, superado, y esta sobresaturación de sobredosis de autoconocimiento y espiritualidad es quien te impulsa al abismo sin fondo de la iluminación.

        Es ineludible e indispensable que la practica de la espiritualidad [conocerse así mismo] deba realizarse sin apego ni sumisión. El conocimiento de uno mismo se debe realizar con absoluta libertad e independencia, puesto que no se busca controlar la mente ni el espíritu sino liberarlos.

        La espiritualidad es el camino de la iluminación, la iluminación es la llave que abre la puerta donde se encuentra el ojo de la sabiduría. Con la espiritualidad golpeas la puerta, con la iluminación la abres y con el ojo de la sabiduría conoces tu hogar y el hogar del Padre y a partir de ahí comprendes que no debes confiar en las cosas que están fuera de ti: libros, palabras, creencias, promesas, esperanzas, porque puedes sacar el tesoro celestial de la sabiduría de tu propio ser.

        El estado previo a la iluminación es el estado en que la mente se encuentra como los perros de Ofelia cuando les tiro la grasa y los huesos hirviendo a su plato: no pueden lamerla por mas que lo quieran, ni pueden alejarse aunque deseen marcharse.

        Una de las características principales de la iluminación es la irracionalidad, lo que significa que la iluminación no es una conclusión que ha de alcanzarse mediante el razonamiento y, por lo tanto, va mas allá de toda capacidad intelectual porque ella surge de la percepción-intuitiva, lo cual le da una autoridad final, puesto que no depende de ningún acopio de argumentación lógica que pueda refutarla, o sea, la iluminación es una forma de percepción, de percepción intuitiva interior que tiene lugar en lo mas intimo y profundo de la consciencia.

        La iluminación da al ser humano la sensación de haber llegado a destino final, es la sensación de haber llegado y descansar en el desnudo silencio del jardin de nuestra casa panza arriba mirando las estrellas sin finalidad alguna… y en ello… esta todo.

        No busquéis la iluminación con propósito o sin propósito, no la intentes alcanzar por medio de palabras, símbolos o por medio de la quietud, no intentes captarla lógicamente ni capturarla ilógicamente. No la busquéis en parte alguna pero no dejes parte alguna sin buscar. Satúrate de tanto buscar, satúrate buscando, satúrate de la búsqueda porque ello te llevara al hastío  absoluto de ti mismo, lo cual permitirá encontrarte con la reina soledad y con el rey silencio, donde no hay alma que pueda ser apresada por intelecto alguno.

        Queridas amigas y amigos: los hombres de baja pasión, faltos de resolución, de sabiduría, virtudes y cualidades inferiores, aquellos que están llenos de cuidados, temores y que no se animan a enfrentar ni romper la barrera de sus miedos, solo podrán jugar a la espiritualidad, a la meditación, a la iluminación, pero nunca probaran el néctar de la verdad ni olerán el perfume de lo sagrado ni podrán apreciar el rostro de lo inconmensurable, para ellos solo esta reservada la información intelectual, una que otra habilidad, poderes psíquicos o técnica espiritual, cursos de la Nueva Era y algunos grados y títulos religiosos, pero sepan que todo esfuerzo y labor que dichos hombres realicen a nada los lleva y a nada llegan. O sea, queridas amigas y amigos: ni la espiritualidad ni la meditación ni la iluminación es ni son para seres mediocres.

        Amados amigos y enemigos, os pregunto ¿Hasta donde queréis llegar? ¿Deseáis jugar a la meditación, a la espiritualidad, a la iluminación o tienes el firme propósito de realizarlas e iluminarte cueste lo que cueste? ¿Hasta donde deseáis penetrar la cueva del conejo? Hasta donde quieres sumergirte en el agujero de gusano de lo innombrable?

PERO COMO SIEMPRE AMADOS AMIGOS:

¡DE VOSOTROS DEPENDE… DE NADIE MAS!

UN ABRAZO

RAÚL

29 abr 2009

¿QUE BUSCAMOS?

¿QUE BUSCAMOS?

 

        ¿Buscamos a Dios, la verdad, la iluminación, la felicidad, la paz? ¿Qué haremos y como encontraremos lo que sea que busquemos? ¿Buscamos lo sagrado o buscamos placer? ¿Buscamos lo trascendental o buscamos como salir del sufrimiento y de la vida hueca, vacía y desdichada que tenemos? No sabemos nada de Dios, la verdad, la iluminación, de la felicidad y de la paz, entonces ¿cómo encontraremos? y ¿por donde comenzar a buscar?

        La verdad es que no sabemos lo que buscamos, pero lo que sí sabemos es que deseamos con toda el alma, la mente y el corazón, salir del sufrimiento que nos provoca la confusa e imparable verborragia parloteadora de nuestro  intelecto. Todo lo que tenemos en la mente sobre estas cosas es, absoluto desconocimiento y mucha confusión. ¿Buscamos la esencia de nosotros mismos? Pero ¿a que llamamos esencia de nosotros mismos?. Tenemos mil definiciones para ello pero la verdad es que no sabemos nada objetivo, concreto, real y verdadero sobre esa esencia. Pero… ¡la buscamos! O sea, nos dedicamos, no a buscar, si no que ha intentar encontrarnos por casualidad con cualquiera de esas cosas, de suerte que nuestra búsqueda se parece mas a una lotería con mezcla de ruleta rusa que a una búsqueda de algo serio, trascendente, sagrado.

        Buscar significa conocernos. Conocer al buscador es el principio de la búsqueda. Y conocer al buscador es conocer la cuna del conflicto que es a saber, su mente, su pensar, lo que significa el aprender sobre como ese pensar demanda, exige, sueña, desea, crea ilusiones, especula, ambiciona y parlotea mañana, tarde y noche. Todo este conocimiento es el principio de la búsqueda y, por lo tanto, el principio del conocerse así mismo. Todo conflicto y confusión se encuentran y son creados por la mente del buscador, de modo que nuestra búsqueda solo tiene nombres, presunciones, jactancias, conjeturas, suposiciones, sospechas, pero en la realidad nos encontramos totalmente perdidos, no solo de lo que buscamos sino que también de lo que queremos, y ello es todo lo que tenemos, es todo con lo que contamos y, obviamente, esa es nuestra realidad, eso es lo que somos: conflicto, complicación, problema, lucha, confusión, dualidad y contrariedad.

        Buscamos lo que no conocemos y que además no sabemos lo que es, ni como es, o sea, buscamos fuera de nosotros mismos todo lo que se nos ocurra o que consideremos que vale la pena obtener, de manera que comenzamos entendiendo de mala forma lo que buscamos puesto que, buscar significa conocernos. Pero para nosotros el conocernos no significa el conocernos tal cual somos, lo que significa conocer nuestro conflicto, sino que evadimos nuestro conflicto y con ello nos perdemos la oportunidad de enfrentarlo y trascenderlo; a cambio de ello buscamos a Dios con la finalidad de que sea él quien realice el trabajo -lo resuelva y solucione definitivamente- a través de un milagro.

        Para encontrar algo, primero debo saber lo que busco y segundo, porque lo busco. ¿Buscamos a Dios, la Verdad, la Iluminación o buscamos salir de cualquier forma de la vida insatisfecha, conflictiva y desdichada que tenemos? ¿Buscamos porque amamos la verdad o porque deseamos y queremos -más que nada en el mundo- salir del sufrimiento y la locura consecuente que nos agobia? Comprender el sentido de nuestra búsqueda es comprender al buscador y comprendiendo al buscador: sus ansiedades, desesperos, angustias y temores, comprenderemos lo que buscamos y el porque.

        El buscador no es ajeno a la búsqueda, es el centro, el principio y el fin de la búsqueda, de modo que no comprender primero el estado y el interés del buscador, es crear y fomentar la confusión ya reinante en él con el consecuente alejamiento de lo buscado.

        Es primordial, imprescindible y esencial, comprender la mente del buscador, sus intereses, sus deseos, sus caprichos, sus ilusiones, sus traumas, sus desdichas, para luego desechar por si mismo lo que esta demás en su vivir. Buscar sin comprender al buscador [que somos nosotros mismos] es intentar conocer el fondo del océano en camello.

        Nuestra confusión y nuestro conflicto se encuentran en la mente, quien desea es nuestra mente, quien se siente carente da algo es la mente, de manera que es nuestro desespero por escapar de la vida miserable y desdichada que tenemos lo que nos insita a buscar con la finalidad de exterminar con ese tipo de vida marcada por el sufrimiento y el temor.

        Lo que buscamos en realidad es que nuestra mente deje de tener conflicto, culpa, confusión, condenas y miedo, o sea, lo que buscamos es tener claridad, inocencia, transparencia y lucidez en el pensar. Si nuestra vida no estuviera marcada por el eterno e imparable conflicto del pensar, no sentiríamos la carencia de Algo y, por lo tanto, no buscaríamos aquello que consideramos y creemos que puede llenar ese vacío y en consecuencia la vida insulsa y vacía que tenemos.

        El sentir la carencia de algo es producto de la comparación y el balance que realiza la mente, tomando como referencia aquello que imagina es la felicidad, o sea, la mente se siente carente de algo por envidia. De esta comparación nace la ambición y el deseo, los cuales promueven, estimulan e impulsan al pensar a obtener lo deseado. Esto da como resultado el comienzo de la carrera del sufrimiento por no haber alcanzado lo que se supone lo deja a uno satisfecho con la vida.

        El 100% de la humanidad busca encontrar algo. De ese porcentaje el mayoritario (95%) intenta encontrar fama, éxito, pareja, placer y por sobre todas las cosas dinero. Adquieran o no alguna de estas cosas, lo que si es seguro es que todos consiguen iluminarse en el temor. De la misma forma que el buscador de Dios, el buscador de estos tesoros -que todos pueden ser corroídos por el orín de los perros Madofianos- se transforma en un peligro para la humanidad porque la ausencia de conocimiento propio lo hace inconciente e ignorante de que esta buscando poder por el poder mismo. Se transforman en peligro para la humanidad porque el 5% de este grupo es el que gobierna al mundo y obviamente lo hace desde sus miedos. Los buscadores de estos tesoros fútiles se caracterizan por su vida regida por el temor, la violencia (son los que inventan las guerras) y el eterno miedo al anonimato y a la pobreza que los aterroriza, de modo que para estar seguros explotan despiadadamente a otros y no tienen escrúpulos en llevar adelante todo y cualquier acto irracional que consideren necesario para seguir manteniéndose en el lugar y con el status que han alcanzado.

        La ignorancia que les produce el temor que los agobia, es la totalidad de su capital interior y espiritual, lo cual gobierna sus mentes, y con ese mismo pavor gobiernan el mundo, disfrazando su miedo con grandes, elocuentes y conmovedores discursos sobre colosales y nobles causas. Pero la historia ha demostrado que la única causa real que los motiva es el auto enriquecimiento para mantenerse en el grupo de poder, lo que ha significado para la humanidad el terminar sacrificada en el altar de la servidumbre democrática y esclavitud global que ha regido el ritual de estos siglos el avaro sacerdote Codicia, con sus acólitos Avaricia, Violencia, Ambición, Vanidad y Temor. La pregunta básica, primordial, primitiva es ¿Cuál es la necesidad del éxito, la fama y el ser millonario? Ninguna ¿verdad? Pero ¿existe la posibilidad de curar la ignorancia y la estupidez humana cuando uno se encuentra atrapado en la red del terror y del temor?

        Al ser la codicia su alimento eterno -y la única herencia que dejan a sus hijos- los fuerza a la insensibilidad y la indiferencia, de modo que les imposibilita ver, percibir -o por lo menos sospechar- que existe una vida por completo diferente ha ser vivida, en donde lo innecesario es innecesario. Convertir lo innecesario en necesario es firmar un pacto eterno con la insatisfacción y el sufrimiento. Esta es la razón fundamental por la cual nada les alcanza y que, además, no les permite ver lo básico y elemental de la vida.

        Todo buscador, de Dios o Dinero, desea encontrar paz y felicidad, o sea, todo buscador lo que busca en realidad es encontrar aquello que le permita tener una mente sin conflicto, satisfecha, sin dualidad ni confusiones.

        El llamado buscador de Dios va detrás de lo inconmensurable sin conocerlo porque ya experimento que lo primitivo (búsqueda de fama, dinero, éxito) es vano e intrascendente para el mundo interior y significa correr eternamente detrás de lo que no existe: Seguridad. El buscador de Dios es innegable que busca lo que no conoce, además que, ese Dios al cual busca ya se encuentra previamente diseñado en su mente por su propio intelecto de cómo es y las cualidades que tiene y no tiene. Esto nos revela la causa del porque no puede encontrar lo que busca, además del consecuente conflicto que ello arma en su mente.

        Todo diseño intelectual, sobre lo que no se conoce, es ilusión, deseo, y por lo tanto, mera proyección de que eso sea así como se sueña que es y como se desearía que fuera. De manera que esto nos demuestra que el buscador de Dios no esta buscando a Dios tal cual él es, sino que ha sus propias ideas sobre Dios, lo que aclara la razón de la dificultad de encontrarlo porque nadie puede encontrar una idea, y a la idea que tenemos de Dios, mucho menos.

        Desechar toda proyección intelectual que se tenga sobre lo que no se conoce, es el segundo paso del buscador para encontrar lo que busca tal cual es. Proyectar en la mente cualquier cosa sobre lo que no se conoce, sobre lo sagrado, lo sublime, lo incontaminado, lo inconmensurable, es mentirse así mismo, y el conocer como nos mentimos, es conocerse así mismo. Este conocimiento obviamente que nos da la posibilidad de desechar toda y cualquier tipo de mentira que hubiésemos formado, lo cual es la única opción y oportunidad de encontrar. Sin desechar primero todas nuestras mentiras es imposible encontrar nada.

        No buscamos conocer las causas de nuestro conflicto, buscamos algo o alguien que asombrosamente lo solucione; no buscamos conocer la causa de nuestros defectos, buscamos algo o alguien que prodigiosamente nos convierta en virtuosos; no buscamos las raíces de nuestra arrogancia, buscamos algo o alguien que milagrosamente nos convierta en humildes. En resumen, no indagamos sobre lo real, lo que tenemos, lo que somos, no indagamos sobre nuestras miserias; a cambio de ello tratamos de enfocar nuestra búsqueda sobre algo o alguien que nos pueda salvar del infierno cotidiano en que vive nuestra mente.

        El fraude que nos hacemos, al buscar por fuera quien pueda solucionar todo lo que consideramos nos hace falta por dentro, lo realizamos porque ignoramos que el problema somos nosotros mismos, nuestro intelecto, nuestro pensar y que ese conflicto lo hemos sembrado nosotros mismos en el tiempo, de modo que al ignorar al creador de la confusión, terminamos por desviar el camino de la búsqueda.

        Toda búsqueda se hace infructuosa cuando ni siquiera tenemos claro lo que buscamos. El conflicto y la confusión que nos lleva a la búsqueda es nuestro, es parte de nuestro vivir cotidiano, pero a pesar de ello, lo menos que se nos ocurre, es pensar que dicho conflicto y confusión es lo que debemos comprender para resolver nuestra vida y todo el desatino y desdicha que ello arrastra. En cambio buscamos el esperanzador milagro que nos resucite a una vida íntegra y digna de ser vivida.

        No buscamos encontrarnos a nosotros mismos, buscamos que nos encuentren, y quien sea que lo haga, deberá resolver todo nuestros dilemas, problemas, avatares, confusiones, desconciertos, desordenes, desarreglos, desequilibrios y complicaciones que anarquizan nuestra vida, lo cual ha sido producido por nuestro enjambre intelectual, nuestro pensar.

        En realidad el buscador no sabe lo que busca, él solo desea salir del tormento que le produce su mente confusa, salir de la desdicha de su vida, de la angustia permanente que le impone la insatisfacción de su vida hueca y vacía. Sí el buscador supiera lo que busca sabría que el arte de la búsqueda consiste en no esperar nada, no poseer nada, no ambicionar nada, o sea, consiste en NO BUSCAR NADA. Buscar lo que sea es, ambición, y si se quiere encontrar la verdad, a Dios, es innegable que debe existir ausencia absoluta de cualquier miseria humana y por sobre todo la relacionada con la avaricia, la codicia, o sea, la ambición. Para recepcionar a lo desconocido se debe estar completamente vacío de esperanzas, sueños, ilusiones, deseos, doctrinas, teorías, creencias, dogmas y de toda y cualquier tipo de ambición; intelectual, material, emocional y etc.

ALGUNAS PREGUNTAS PARA LA CIENCIA

ALGUNAS PREGUNTAS A LA CIENCIA

 

        1°) ¿Es verdad que las fuerzas geofísicas que conformaron la tierra y la vida han sido más o menos constantes?

        2°) Sí el gen es una unidad de selección ¿Cómo se explica que se da la especiación?

        3°) Sí la evolución se produce, el problema entonces es: ¿Cómo se da? ¿Cómo se produce?

        4°) La vida aparece milagrosamente en un momento dado, entonces ¿Cómo es que se perpetua tan maravillosamente?

        5°) Si según el Darwinismo la vida es inevitable, entonces ¿existe el destino?

        6°) ¿Cuál es la molécula con capacidad de auto-replicación que marca el inicio de la gran saga de la evolución?

        7°) Que es primero ¿las proteínas o el ADN?

        8°) ¿Cómo se inicio la vida y que leyes rigen su subsiguiente desarrollo?

        9°) ¿Cómo una única célula fertilizada se desarrolla hasta convertirse en un organismo multicelular?

        10°) ¿Cómo el sistema nervioso central procesa la información?

        11°) ¿Qué desencadeno el Big-Bang?

        12°) ¿Cómo se condenso el plasma caliente del primer universo hasta convertirse en estrellas y galaxias?

        13°) ¿Cómo se comporto el universo en la denominada Era de la Gravedad?

        14°) ¿Cuál es la estela luminosa de microondas que inicio el Big-Bang?

        15°) Si no hay espacio ni tiempo antes del Big-Bang ¿Dónde se produjo la explosión?

23 mar 2009

¿EGO O INTELECTO?

¿EGO O INTELECTO?

 

        Hemos dado por sentado que algo como el ego existe en forma de imagen psicológica ¿Es así? ¿Existe algo como la imagen psicológica de uno o solo hemos dado por sentado que sí existe? O lo que existe ¿es nada mas que el intelecto y jamás existió ni hubo imagen psicológica alguna?

        ¿Es el ego el arrogante, narcisista, vanidoso, celoso, soberbio o lo es el intelecto? ¿El ego tiene la capacidad de impulsarnos hacia la avaricia, egoísmo, violencia o es el intelecto? ¿El ego arma y organiza el intelecto o el intelecto arma y organiza toda concepción que contiene la memoria?

        La memoria guarda y registra, la consciencia se nutre de ello y el intelecto organiza, inventa, argumenta, opina, discute, transforma, crea, acepta y rechaza absolutamente todo el contenido que ha sido estudiado, calculado, pensado y cultivado por él, lo que significa que siempre es el intelecto en movimiento quien tiene la potestad del pensar.

        Damos por sentado que el ego existe ¿por qué ello es real? o ¿porque otro lo dijo y es cómodo no cuestionar su inexistencia; incluyendo su condición de ficticio?  Esa entidad psicológica ficticia no existió, no existe, ni existirá. Lo que siempre ha existido, existe y seguirá existiendo es el intelecto con su pensar sobre el intelectual que posee el intelecto, o sea, el intelecto crea un proyecto sobre como debería ser y como se debe comportar su poseedor, lo que significa que no existe nada independiente del intelecto ni la posibilidad de que el intelecto cree algo independiente de él como podría ser el ego. No hay creación del intelecto fuera del intelecto ni independiente de él.

        El ego, por lo tanto, es nada mas que: la Excusa Garantizada y Organizada por el intelecto para que culpen a otro de sus propios desatinos, ilusiones, deseos, excentricidades, extravagancias, absurdos, trastornos, celos, vanidades, caprichos, irreflexiones y ridiculeces. A ello lo define como Imagen Psicológica, cuando en realidad es Imagen Intelectual. No hay ninguna imagen psicológica que usted pueda encontrar en su interior, pero si puede encontrar un intelecto desbocado porque fueron heridos los fundamentos en los cuales sustenta su proyecto filosófico sobre si mismo. No hay imagen psicológica alguna, sino un bosquejo, un proyecto, un diseño, un croquis y apuntes filosóficos del pensar, que se sustentan en el deseo futurístico de ser diferente a lo que se es, de ser perfecto.

        Ello no es imagen psicológica sino que, proyecto intelectual del pensamiento -esquematizado por el intelecto- creando así una fotocopia especulativa que certifica una imagen en el espejo teórico de la mente de lo que deberíamos ser.

        La teoría sobre lo que debemos ser, no esta armada ni sustentada por el ego, sino que es armada, sustentada y esquematizada por el intelecto. Esa imagen no es psicológica si no intelectual, de forma que el espejo no refleja una imagen psicológica sino una imagen teórica edificada por el intelecto. Este proyecto teórico-futurístico es la deformación de lo que somos por el deseo del intelecto de producir al ser perfecto que el tiene proyectado en sus especulaciones y suposiciones.

        El intelecto asentado, establecido y enajenado sobre su poseedor -o sea, la mente del ser humano- aliena al pensamiento en función de encontrar la solución a su insatisfacción, desdicha y desconsuelo, por lo tanto, crea un testaferro que se haga responsable del infortunio que sembró, de suerte que el ego es una franquicia que vende el intelecto con la finalidad de evadir los juicios y condenas en su contra. El intelecto terceriza sus productos en el ego para que este se haga responsable de la enajenación y alienación que produce la construcción de una imagen ficticia sobre él mismo, lo que nos lleva a finiquitar que:

-         El ego es: el intelecto desechando responsabilidades

-                        :  el intelecto vendiendo claridad

-                        : El intelecto intentando demostrar su honestidad

-                        : El intelecto diciéndonos… yo no fui, o sea

-         El ego es el intelecto.   

Porque… sin intelecto no hay ego

        La ciencia dice que el ser humano funciona con una parte muy ínfima del cerebro, lo que revela lo limitado de nuestro conocimiento y nuestra visión sobre las cosas, el mundo, el vivir y la vida. Esto también corre el velo sobre la ausencia de una mirada holística y la consecuente visión fragmentaria y distorsionada de lo que vemos y analizamos. De manera que, si a esa ínfima porción de cerebro que utilizamos le agregamos conocimiento falso, nos encontramos en un problema de difícil solución frente a la necesidad de tener claridad en el pensar para el adecuado funcionamiento del intelecto en el desarrollo de ese claro pensar.

        El intelecto es una de las funciones de la mente que se ocupa de organizar el pensar. Mucha información y habilidad sofista, gran intelecto: poca información y poca habilidad sofista: pequeño intelecto. La diferencia entre el intelecto y la inteligencia se encuentra en que el intelecto se puede cultivar, la inteligencia no.

        Toda idea, concepto, opinión, deducción, credo, dogma, tesis, criterio, razonamiento, ideología, doctrina, creencia, convicción es desarrollada, argumentada y aceptada por el intelecto, de manera que el ego es una mas de las tantas creaciones del intelecto. Ego, es un concepto acuñado por el intelecto, puesto que no hay ego sin intelecto, pero el intelecto existe independientemente de sus creaciones. El ego no tiene existencia autónoma, ni se encuentra fuera del intelecto, de forma que el ego no puede ni pensar, ni hacer pensar, ni crear nada por cuenta propia. Todo pensar y su consecuente creación es del intelecto. Toda creación -incluida la artística- es producida por el intelecto. La única creación artística -que se puede llamar creación- independiente del intelecto es la producida por la naturaleza: el viento haciendo dibujos y cuadros con las nubes, los rayos, relámpagos y truenos haciendo sinfonía, las olas del mar haciendo danza, etc. Todo el arte humano es reproducido por la memoria y obviamente la creación es de instante en instante y en ello no hay reproducción, ni repetición, ni calco, ni recuerdo, ni registro, ni imaginación, hay producción instantánea. Todo el arte humano es plasmación en el tiempo intelectual [cuadros, poemas, canciones, bailes, etc.] de una idea o una imagen que vino a la mente.

        Los conceptos definidos y acuñados por el pensar pasan a convertirse en verdad una vez que han sido aceptados, de esta manera el intelecto crea sobre si mismo una imagen intelectual del individuo que consiste en lo que debería ser y como debería ser, lo que significa que no existe ninguna imagen psicológica llamada ego, sino que una imagen intelectual lisa y llanamente. La imagen intelectual -creada por el intelecto- es a lo que se denomino como ego, como imagen psicológica, pero esto es el intelecto endosando su creación a un invento intelectual hecho a medida de él mismo, lo cual le permite no hacerse cargo de sus desatinos y desdichas consecuentes.

        El intelecto crea una imagen de si mismo, de su apariencia y la bautiza con el nombre de ego, lo cual simula ser algo independiente del intelecto, pero innegablemente ninguna creación nacida de la mente humana es, ni puede ser, independiente del intelecto, lo que significa que no existe el bautizado independientemente de su creador.

        El intelecto a creado los celos, la envidia, la vanidad, el temor, la antipatía, el rencor, la violencia, la avaricia, el egoísmo, la ambición, los deseos de venganza, el miedo, lo cual compone el mundo interior de la miseria humana. Además de cuanta doctrina, teoría, creencia, ideología, exista en el mundo; y las a elaborado, fundado y plasmado desde ese intelecto confuso, conflictivo y miserable, puesto que para la creación de cualquier producto intelectual no se necesita un intelecto sin desorden, sin contradicción, sin perturbación, con claridad sobre si mismo primero. Cualquier intelecto puede desarrollar las más bellas, altruistas y nobles poesías, canciones, filosofía, ideologías, creencias o doctrinas… y… ¡luego suicidarse!

        La auto-consideración es el intelecto convenciéndose así mismo que es extraordinario… o una desgracia. El autoconvencimiento direccionado hacia el triunfalismo, da nacimiento a quien se alaba así mismo como exitoso. Del autoconvencimiento contrario nace el depresivo, el que se considera así mismo como perdedor. Las auto-consideraciones del intelecto con las herencias culturales forman la personalidad del individuo, de manera que nuestra personalidad temerosa se la debemos al intelecto y en ello no juega ningún papel el ego.

        Perseguir al ego es como perseguir a la sombra del criminal y no al criminal que ejecuto el delito. Por lo menos en el siglo veinte y en este, seguimos persiguiendo a la sombra creada por el intelecto, lo cual ha permitido exculpar y disculpar al intelecto de toda la confusión y el conflicto interior que armo en el pensar, en la mente y como consecuencia de ello en el mundo exterior. No hay intelecto fuera ni independiente del pensamiento, lo que significa que somos lo que el pensamiento desarrollo sobre nosotros, o sea, somos nuestro intelecto, nuestro intelecto somos nosotros mismos.

        El intelecto es la herramienta que organiza el pensar -para bien o mal- de modo que un intelecto y un pensar desordenado se transforma en anárquico, obsesivo, irrelevante, vicioso e irreflexivo, lo que significa el consecuente descontento, conflicto y confusión del intelecto y del pensar y, por lo tanto, del ser humano. Este descontento es alimentado por el intelecto y el propio descontento alimenta al intelecto, lo que se transforma en un círculo vicioso. De este circulo vicioso surge la necesidad de negar dicho descontento y para ello el intelecto hace germinar una imagen intelectual que se contradice con lo que es, proyectando el como debería y desearía ser. Esta imagen intelectual la define como imagen psicológica y la bautiza con el nombre de ego, de manera que transfiere su responsabilidad a su propia creación.

        La invención por parte del intelecto de cosas que no existen lo encierra y ciega en si mismo puesto que pasa a considerar que sus invenciones son reales y que en alguna dimensión son verdaderas, como lo es el yo superior, el yo inferior, el inconciente, el subconsciente, el ego.

        El intelecto no solo ha creado dioses externos con sus consecuentes libros sagrados y cuanta especulación se le ocurrió: teologías, doctrinas, ideologías, creencias, dogmas, adoraciones, culto a la personalidad, etc., sino que -como podemos apreciar- también ha creado sus dioses internos, a los cuales los presenta como si tuvieran autonomía, independencia, inconexión, soberanía y libertad de él mismo.

        El intelecto como organizador del pensar tiene la posibilidad de crear consideraciones, definiciones, conclusiones, aseveraciones, argumentos y opiniones. El ego ¿no es simplemente una aseveración volátil, antojadiza y caprichosa del intelecto? ¿No es en realidad el propio intelecto inventando un impulsor supuestamente ajeno a él que elabora auto-afirmaciones, auto-indulgencias, auto-compasión y auto-alabanzas? Es obvio que la fundación y la implantación del ego, exculpa, justifica, atenúa y excusa al intelecto de toda la miseria interior que crea y que luego justifica como normal y necesaria.

        El intelecto organiza el pensar -independientemente de que este sea ordenado o desordenado- con el consecuente discurso que define y defiende sus puntos de vista, auto-afirmaciones, elucubraciones, auto-compasiones y las subsiguientes transformaciones de los deseos en necesidad, como así también las coartadas, alegatos y apologías que intentan justificar como normales las miserias humanas: ambición, competencia, egoísmo, vanidad, celos, envidia, avaricia, violencia, venganzas, antipatías, codicias.

        Nada en el mundo del pensar nace, se mueve o surge sin el intelecto. Nada en el mundo del intelecto nace, se mueve o surge sin el pensar. O sea, no existe intelecto sin el pensar y no existe pensar sin intelecto.

        El ego, por lo tanto, es la maqueta arquitectónica del intelecto que el pensamiento definió como ente psicológico, de modo que lo único que existe es el pensar y el intelecto, no el ego. El ego no piensa, no se ilusiona, no sueña, no proyecta, no analiza, en definitiva el ego no es ninguna función de la mente sino un producto nacida de ella; a la cual el pensar y el intelecto le atribuyen características, componentes y cualidades indecorosas.

        El intelecto proyecta una imagen interior y la decora con lo que él supone que es la perfección, luego se propone alcanzar -en el transcurso del vivir- esa perfección, con la finalidad de ser el súper hombre imaginado. La finalidad de esto es ser reconocido -lo que se espera que traiga como consecuencia la fama, el éxito y el consecuente poder-. Pero la imagen no es ajena al pensar ni al intelecto, la imagen es solo pensamiento e intelecto.

        Oler, ver, tocar, gustar y pensar son funciones de la mente. Pero el ego no es ni calidad, ni cualidad, ni función de la mente, de manera que todo lo que se le endilga es nada más que construcción y responsabilidad del intelecto lo que significa que no existe nada como el ego.

        La concepción de ego acuñada y hecha popular por la psicología permitió la evasión del intelecto y del pensamiento como responsables de la criatura frankesteniana que formaron. Así el pensar y el intelecto pudieron alimentar libremente a su creación con todo tipo de excentricidades, exitismos, auto-consideraciones, sobre-valoraciones, vanidades, y auto-exhibicionismos, culpas, condenas, auto-compasión, además de la búsqueda de status y consideración social, lo que les permitió descansar libre de toda responsabilidad en la mochila de su propio invento sin que nadie percibiera que solo el pensar y el intelecto tienen esta capacidad, por lo tanto, son los únicos responsables y no su invento llamado de psicológico y resucitado como ego.

        El intelecto y el pensar se afianzan como detractores o alabadores del ego, lo cual les da la apariencia de existencia ajena a ellos. El ingreso del ego a la escena mental -supuestamente reemplazando la responsabilidad del intelecto y el pensar- significa la santidad automática de estas dos funciones de la mente en la tarea del narcisismo, de modo que el ego se convierte en el juguete que permite al intelecto y al pensar ser los titiriteros de su invento.

        De aquí en mas toda exaltación de si mismo se le endilga al ego, y se considera que ya no es obra del pensar y el intelecto, como también la imagen creada ya no es una imagen intelectual sino que pasa a ser una imagen psicológica. Las excentricidades ya no son ocurrencias del intelecto sino del ego, la auto-alabanzas no son elogios nacidos del intelecto sino del ego, o sea, se le dio al ego todo tipo de atribuciones y funciones de la mente que solo son y serán del intelecto y del pensar. Esto demuestra que el ego es la mayor estafa Madofiana-Intelectual de toda la historia humana.

        El intelecto le dio características particulares al ego como si ellas no le pertenecieran a él, permitiéndose la desvinculación absoluta y arbitraria de dichas conductas, actitudes, apariencias, ademanes, apreciaciones, tácticas, vanidades y miserias . Una vez que se desvinculo del narcisismo particular que lo caracteriza, el intelecto no se observo así mismo, sino que empezó a analizar, a cuestionar, a juzgar y a condenar al ego como el absoluto responsable del narcisismo y las miserias humanas, lo que le permitió la liberación final de toda responsabilidad vinculada con el conflicto, el sufrimiento, la confusión, la obsesión y el miedo que él mismo produce. La estafa Madofiana estaba concretada.

        El ego al ser el chivo expiatorio del intelecto y el pensar, ha cumplido la condena de la cual Job se libero, pero el ego no podrá liberarse jamás porque a pesar de lo que cree el intelecto y el pensar, ninguno es Dios, por lo tanto, de nada sirve que el ego deposite en ellos su fe, puesto que dicha condena es la de Sísifo, no la Job.

        El consentimiento y el consecuente beneplácito dado al ego para ascenderlo al trono del si mismo, no permitió la percepción ni el vislumbre de que este era nada mas que un testaferro del intelecto. Así, el intelecto siguió elucubrando los argumentos y justificativos de su narcisismo pero era el ego quien daba la cara como portador de la vanidad, el exitismo, la victimización, la ambición y el egoísmo interno. Así se paso a considerar que el ego era una especie de motor clandestino que daba arranque al intelecto motivándolo al exhibicionismo, al exitismo o a la victimización, todo con la finalidad de llamar la atención de cualquier manera para ser tomado en cuenta.

        El beneficiarse con un testaferro le permite al intelecto tener y crear una visión sobre si mismo como si fuera independiente de todo ello, a lo cual le saca provecho intentando convertir las miserias humanas en virtudes y de esa forma no tener que enfrentarlas, agregándole además la connotación de inherentes al ser humano lo cual termina por justificar y darle crédito a todo: ambición, celos, orgullo, vanidad, antipatías, codicias, violencia, competencia, odios, rencores, egoísmos, avaricias, etc. La consecuencia es… el alimento de la ignorancia.

        Es innegable que la ignorancia obliga al pensar a desarrollar habilidades intelectuales fundamentadas en todo tipo de sofismas, teorías, parloteos y falacias. Dichas habilidades permiten disimular la ignorancia con argumentos y razones que suplantan la verdad de lo que es.

        La habilidad de millones de años creando dioses y demonios, le facilito al intelecto crear al ego, el cual debía ser ensalzado para elevar la autoestima, de modo que termino construyendo un dios-demonio que se deprimía y que se tenia que estimular para que renaciera en su exitismo, o sea, se represento así mismo. El ego, por lo tanto, fue el intento del intelecto de esconder sus particulares excentricidades, auto-alabanzas, rarezas, ridiculeces, trastornos,  manías, fantasías y caprichos, mostrándose como mecanismo neutro que existe como inocente analizador de los desatinos que produce el ego en el ser humano.

        El intelecto no solo creo el ego sino que además lo alimento, lo auspicio, lo envaneció, le presto racionamientos, justificativos, opiniones y argumentos y luego lo crucifico, de suerte que el intelecto no tiene porque envidiar a Judas.

        Las expresiones exteriores del intelecto son grandilocuentes: obras literarias profanas, libros sagrados, teorías, doctrinas, ideologías, ha inventado y desarrollado el arte, las matemáticas, la filosofía, la psicología, las ciencias y etc., pero interiormente no ha podido darle claridad ni orden al pensar, lo cual ha hecho del intelecto el creador de cuanta confusión existe en el mundo y en el ser humano. El intelecto a buscado ordenar el anárquico pensar mediante el dominio, el examen, la supremacía, la revisión, el control, la censura, la vigilancia, la medida, etc., pero solo a logrado la dualidad del pensar y ello a alimentado y creado mas desorden.

        Esto ha hecho que el ser humano crea que la mente es solo intelecto, memoria, pensar, más sus funciones de gustar, oler, ver y oír. Es obvio que también a experimentado los resultados de ese pensar dualista: lucha, confusión, división y conflicto, los cuales surgieron de especulaciones, suposiciones, conveniencias, intereses, elucubraciones; elementos con los cuales el intelecto disfraza la ignorancia con la finalidad de convertirla en coherente. El intelecto incorpora definitivamente la ignorancia a su existencia cuando afirma, asevera y convierte en sinónimo, a la capacidad de repetir fielmente la información guardada en la memoria como inteligencia, y que el conocimiento es a la vez sabiduría y verdad.

        Sabemos que toda información y conocimiento es incompleto, de suerte que creer en el sinónimo conocimiento igual a sabiduría-verdad; es nada más que la opción que eligen el intelecto y su consecuente ignorancia, ante el desespero que origina el no saber. No saber para el intelecto y el pensar, es estar absolutamente desprotegido, expuesto, vulnerable, lo cual lo convierte en inútil y obviamente como efecto, ninguna función que cumplir según su auto-consideración.

        Ciertamente que el intelecto solo puede ser ordenado desde y por el silencio, lo que produce como efecto la claridad en el pensar. Pero el intelecto que poseemos esta saturado, impregnado y arto de parloteo, murmullo, blablo, cotorreo, verborragia y cuchicheos de toda índole, calidad, cantidad y clase, lo cual funciona anárquica y mecánicamente lo que es traducido en sueños, deseos, elucubraciones y las inefables conclusiones. Desde este tipo de mente nace el ego, la psicología, las ideologías, las teorías, las religiones, la cultura, las doctrinas, los dogmas, las creencias, la economía, la tradición, la política. La espiritualidad, de modo que la pregunta que se impone a continuación es ¿Qué relación tienen todas y cada una de estas elucubraciones e invenciones del pensar humano con la verdad?

        El ser humano al conocer solamente el intelecto, la memoria y el pensar como funciones de la mente se ve obligado ha encasillarse en la única opción posible que le queda: desarrollar al máximo de su capacidad el intelecto con la finalidad de suplantar con la cultura, la propaganda, la tradición. la publicidad y el conocimiento la ausencia que sufre de inteligencia y sabiduría.

        El intelecto es el intelecto y no tiene sucursales, menos cuando las implanta con la finalidad de suplantarse así mismo. Es el intelecto quien a desarrollado las fantasías, sueños, ilusiones, deseos, proyecciones, utopías, quimeras, ensueños, espejismos, delirios, simulaciones y todo tipo de ficciones a las cuales luego las cataloga de mundo psicológico [¿?] cuando en realidad solo existe el mundo intelectual, no obstante toda la verborragia y la parafernalia verbalística que usa el intelecto para desarrollar su mundo de ciencia ficción interior. La psiquis es la capacidad del intelecto de fantasear, el inconciente es la memoria en reposo, el yo superior es el intelecto alabándose así mismo, el yo inferior es el intelecto degradándose así mismo, o sea, es siempre el intelecto mirándose en el espejo de la ignorancia que refleja al pensar. En definitiva la llamada psicología es nada más que el estudio del intelecto, no de la mente, fundada en el pujante simbolismo de la fatalidad de sus creadores y de sus culpas.

        ¿Por qué el intelecto invento al ego? Muy simple… por culpa. El intelecto fundo la teoría de la creación tanto como la teoría de la evolución, y ello a llevado a la humanidad a un callejón sin salida de ilustrado sectarismo, fanatismo, ceguera y violencia, de modo que esta culpa incentivo al intelecto a realizar su propio experimento para demostrar que la teoría unificada de religión y ciencia existe y para ello creo al ego y lo hizo evolucionar a través de las cualidades narcisistas que él mismo posee, de suerte que, como podemos ver… solo el intelecto es conflicto pero… ¡creyéndose Dios!. El ego es nada mas que la imagen propia y otra de las elucubraciones fantasiosas, jactanciosas, vanidosas y presumidas del intelecto.